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sábado, 13 de febrero de 2021

Canto del destino de Hiperión

 

 


 

 

De Friedrich Hölderlin un fragmento de su novela poética Hiperión (castellanizada o Hyperion  en el original). Expresión de los choque de las pasiones, entre lo terrenal y lo sublime.

 

Corrección de la traducción por Carlos Valdés Martín, donde quitó su exceso de estilo antiguo y alguna torpeza en la redacción de origen.

Vagas arriba en la luz,
en blando suelo, ¡genios felices!
brisas de Dios, radiantes,
suaves los rozan
como los dedos de la artista
a las cuerdas santas.

Sin destino, como niños
que duermen, respiran los dioses;
resplandecen
en casto capullo, guardados
sus espíritus
eternamente.
Y en sus ojos beatos
brilla tranquilo
el fulgor perpetuo.

Mas no es dado
reposar en ningún sitio.
Vacilan y caen
los hombres sufridos,
ciegos, de una
hora en la otra,
como aguas de roca
entre la roca lanzados,
eternamente, hacia lo incierto.”

 

NOTA:

Versión previa en  https://www.danieljrodriguez.es/biblioteca/cuatro-poemas-de-friedrich-holderlin/

 

miércoles, 22 de abril de 2020

"LA MONEDA FALSA" DE CHARLES BAUDELAIRE



PRESENTACIÓN

Una breve joya de Charles Baudelaire es el cuento "La moneda falsa", incluido en sus Pequeños poemas en prosa (Spleen de París), que refleja la cotidianidad y los dilemas morales de los dandis en el París del siglo XIX. Ha disfrutado mucha popularidad y se le han dispensado diversos análisis literarios y como síntoma de los tiempos modernos.
Para su análisis detallado consultar https://carlosvaldesmartin.blogspot.com/2020/04/la-moneda-falsa-de-los-poemas-en-prosa.html




LA MONEDA FALSA
 
Conforme nos alejábamos del estanco, mi amigo iba haciendo una cuidadosa separación de sus monedas; en el bolsillo izquierdo del chaleco deslizó unas moneditas de oro; en el derecho, plata menuda; en el bolsillo izquierdo del pantalón, un puñado de cobre, y, por último, en el derecho, una
moneda de plata de dos francos que había examinado de manera particular:
«¡Singular y minucioso reparto!» -dije para mí.
Nos encontramos con un pobre que nos tendió la gorra temblando. Nada conozco más inquietante que la elocuencia muda de esos ojos suplicantes que tienen a la vez, para el hombre sensible que sabe leer en ellos, tanta humildad y tantas reconvenciones. Encuentra algo próximo a esa profundidad de asentimiento complicado en los ojos lacrimosos de los perros cuando se les azota.
El don de mi amigo fue mucho más considerable que el mío, y lo dije: «Hace bien; después del placer de asombrarse, no lo hay mayor que el de causar una sorpresa.» «Era la moneda falsa», me contestó tranquilamente, como para justificar su prodigalidad.
Pero en mi cerebro miserable, siempre ocupado en buscar lo que no se halla (¡qué abrumadora facultad me ha regalado la Naturaleza!), entró de repente la idea de que semejante conducta por parte de mi amigo sólo tenía excusa en el deseo de crear un acontecimiento en la vida de aquel infeliz, y quizá el de conocer las distintas consecuencias, funestas o no, que una moneda falsa puede engendrar en manos de un mendigo. ¿No podía multiplicarse en piezas buenas? ¿No podía llevarle asimismo a la cárcel? Un tabernero, un panadero, por ejemplo, le mandarían acaso detener por falsificador, o como a expendedor de moneda falsa.
También podría ocurrir que la moneda falsa fuese, para un pobre especulador insignificante, germen
de la riqueza de algunos días. Y así mi fantasía progresaba, prestando alas a la mente de mi amigo
y sacando todas las deducciones posibles de todas las hipótesis posibles.
Pero él rompió bruscamente mi divagación recogiendo mis propias palabras: «Sí, estáis en lo cierto; no hay placer más dulce que el de sorprender a un hombre dándole más de lo que espera.»
Le miré a lo blanco de los ojos y me quedé asustado al ver que en los suyos brillaba un incontestable
candor. Entonces vi claro que había querido hacer al mismo tiempo una caridad y un buen negocio; ganarse cuarenta sueldos y el corazón de Dios; alcanzar económicamente el paraíso; lograr, en fin, gratis, credencial de hombre caritativo. Casi le hubiera perdonado el deseo del goce criminal de que le supuse capaz poco antes; me hubiera parecido curioso, singular, que se entretuviera en  comprometer a los pobres; pero nunca le perdonaré la inepcia de su cálculo. No hay excusa para la maldad; pero el que es malo, si lo sabe, tiene algún mérito; el vicio más irreparable es el de hacer el mal por tontería.

domingo, 15 de marzo de 2020

"EL APRENDIZ DE HECHICERO" DE GOETHE



EL APRENDIZ DE HECHICERO
DER ZAUBERLEHRLING
Por Johann Wolfgang Goethe



Hoy el viejo Gran Maestro
Hat der alte Hexenmaster
Hechicero se ha marchado
Sich doch einmal wegbegeben
Y su espíritu encantado
Und nun sollen seiner Geister
Vivirá al arbitrio nuestro.
Auch nach meinen Willen leben.
Su palabra y ciencia
Seine Wort’ und Werke
Yo sé y su artificio,
Merkt’ ich und den Brauch
Obre su potencia
Und mit Geistestärke
Magia con mi auspicio.
Tu’ ich Wunder auch.
“Sea ondeante
Walle, Walle
gran camino
manche Strecke
que a destino
 das zum zwecke
al agua llame
Wasser fliesse
y en torrentes abundantes
Und mit reichem, vollen Schwalle
al estanque se derrame!”.
Zum dem Bade sich ergiesse!
¡Vieja escoba, sin demora
Und nun komm, du alter Bessen!
Toma tu traje harapiento!
Nimm die schlechten Lumpenhüllen
Siempre has sido sierva, ahora
Bist schon lange Knetch gewesen;
Cumplirás mi mandamiento!
Nun erfülle meinen Willen!
En dos pies enhiesta,
Auf zwei Beinen stehe,
Surja una cabeza,
Oben sei ein Kopf,
Con el pote presta
Eile nun und gehe
Tu trabajo empieza!
Mit der Wassertopf!
“Sea ondeante
Walle, Walle
gran camino
manche Strecke
que a destino
das zum zwecke
al agua llame
Wasser fliesse
y en torrentes abundantes
Und mit reichem, vollen Schwalle
al estanque se derrame!”.
Zum dem Bade sich ergiesse!
Ved, ya corre orilla abajo,
Seht, er läuft zum Ufer nieder;
Ya en el río está realmente,
Wahrlich! Ist schon an dem Flusse
Y cual rayo en su trabajo
Und mit Blitzesschnelle wieder
Aquí está con su torrente,
ist er hier mit raschen Gusse.
¡Por el tobo henchido
Schon zum zweiten Male
va por vez segunda!
Wie das Becken schwillt!
¡Todo llena el ruido
Wie sich jede Schale
del agua que inunda!
Voll mit Wasser füllt!

¡Ya! ¡No tanto!
Stehe! stehe!
¡Para! ¡Quieto!
 Denn wir haben
¡Ya tu objeto
Deiner Gaben
Has acabado!.
Vollgemessen
Pero veo que... ¡Oh, que espanto!
Ach, ich merk’ es! Wehe! wehe!
¡La palabra me he olvidado!
Hab’ ich doch das Wort vergessen!
La palabra que sin mora
Ach, das Wort, worauf an Ende
Lo que es, como antes deja.
Er das wird, was er gewesen
¡Ay, ya corre y trae ahora!
 Ach, er läuft und bringt behende!
¡Vuelve a ser la escoba vieja!
Wärst du doch der alte Besen!
Siempre nuevos bríos
Immer neue Güsse
La vuelven aquí,
Bringt er schnell herein,
¡Ay! cientos de ríos
Ach, und hundert Flüsse
caen ya sobre mi.
Stürzen mich ein.
No, no puedo
Nein, nich länger
Más dejarla;
 kann ich’s lassen;
Sujetarla
Will ich fassen.
Ya es de urgencia
Das ist Tücke!
¡Su perfidia causa miedo!
Ach, nun wird mir immer bänger!
¡Que mirada, que apariencia!
Welche Miene, welche Blicke!
Oh! Tu, engendro del infierno
O,du Ausgeburt der Hölle!
¿Inundar la casa intentas?
Soll das ganze Haus ersaufen?
Del umbral hacia lo interno
Seh’ ich über jede Schwelle
Corren de aguas las tormentas.
Doch schon Wasserströme laufen.
¡Ah! por más que clame
Ein verruchter Besen
No quiere escuchar.
 Der nicht hören will!
¡Fuiste escoba infame
Stock, der du gewesen,
A eso has de tornar!
Steh doch wieder still!
¿Fin no espera
Willst’s an Ende
tal exceso?
Gar nicht lassen?
Ya te apreso,
Will dich fassen,
Ya reposa,
Will dich halten,
Esta vieja ágil madera
und das alte Holz behende
Partirá el hacha filosa.
Mit dem scharfen Beile spalten.
Vedla, vuelve ya arrastrada!
Seht, da kommt er schleppend wieder!
Ved como ahora la aniquilo.
Wie ich mich nun auch dich werfe
Pronto, engendro, serás nada;
Gleich, o Kobol, liegst du nieder;
¡Cruje y corta el terso filo!
Krachen trifft die glatte Schrärfe!
¡Bien! ¡bravo destrozo!
Wahrlich, brav getroffen!
deshecha te miro!
Seht, er ist entzwei!

¡ya tengo reposo
Und nun kann ich hoffen,
ya libre respiro!
Und ich atem frei!
¡Ay, horror!
Wehe! wehe!
De cada parte
 Beide Teile
nace aparte
Stehn in Eile
un nuevo ser
Schon als Knechte
todas se alzan con vigor
 Völlig fertig in die Höhe!
¡Ayudadme Gran Poder!
 Helft mir ach! Ihr hohen Mächte!
¡Por la sala y la escalera
 Unde sie laufen! Nass und nässer
Corren todas empapadas
Wird’s im Saal und auf den Stuffen
el torrente se exaspera!
Welch entsetzliches Gewässer!
¡Oye Mago mis llamadas!
Herr und Meister! hör’ mich rufen!
¡llega sin demora!
Ach, da kommt der Meister!
¡al genio cruel,
Herr, die Not ist gross!
Llamé y no sé ahora,
Die ich rief, die Geister,
Liberarme de él!
Werd’ ich nun nicht los.
“Al rincón I
n die ecke
escoba inquieta
Besen! Besen!
queda quieta!
Seid gewesen!
pues lo nuestro
als Geister
es llamarte con razón
Ruft euch nur zu seinen Zwecke
por el viejo Gran Maestro”.
Erst hervor der alte Meister”.

Traducción Carlos Domingo

lunes, 27 de enero de 2020

"APRISIONADA POR LA ESPUMA" POEMA DE EUNICE ODIO






APRISIONADA POR LA ESPUMA

I
Aprisionada en cárceles de espuma,
en la medida de tu cuerpo,
no veo pasar la noche,
sólo veo el día
que entra por tus axilas transparentes
y te desnuda.

Veo, amor mío,
el lecho donde estamos
y compartimos
las dádivas,
los cielos...
Todo lo que nos negó y afirmó como lo que somos:
mil años de alegría corporal
y materia sin sombra
y palabras
que se dicen diurnamente porque vienen del aire
y hay que oírlas y decirlas
a través de los árboles
y en lo que no se escribe porque aún no se inventa su
nombre;
porque su júbilo
todavía no ha sido descubierto
y las flores de su alrededor
aún no son cosas del viento
(aún no han ido a un invierno ni regresado a la primavera).


II

Voy a tu cuerpo igual que ir a los ríos,
igual que van los ríos a los pájaros
y ellos al espacio desatado y florido.

Vengo de ti a la era
donde todo es de todos:
los que llegan, los que se han ido,
los que aún no han venido,
los que no volverán...

Porque eso es tu cuerpo:
un adentro, un afuera compartido
por mí y por el viento,
por el mar y los seres que lo guardan;
por el color y las embestidas del otoño,
y las andanzas del verano
¡que viste cosas silvestres
y es custodio de las abejas
y funde las hierbas en un crisol matutino,
en una prolongación de azucenas.


Odio, Eunice – Poesías
 Poeta, ensayista y narradora. Por su obra Los elementos terrestres (1948) ganó el Premio Centroamericano de Poesía. Entre sus poemarios destacan: Zona en territorio del alba (1953), El tránsito de fuego (1957), El rastro de la mariposa (1970) y Eunice Odio. Antología (1975). En 1962 adquiere la nacionalidad mexicana. Sus poemas integran diversas antologías y han sido traducidos a varios idiomas.
“Y luego resulta que yo nunca creí en serio, eso de que tenía que morirme... ¿Sabes quién sí está seguro de eso? O. Paz. Un día me dijo en el colmo de la solemnidad y la seriedad: ``Tú, querida, eres de la línea de poetas que inventan una mitología propia, como Blake, como Saint-John Perse, como Ezra Pound; y que están fregados, porque nadie los entiende hasta que tienen años o aun siglos de muertos.''”
De “Carta 21”, en Eunice Odio.
Obras completas, tomo I.


"PRIMERA PÁGINA" POEMA DE AMADO NERVO



PRIMERA PÁGINA

Por Amado Nervo

¡Oh Arcano,
para subir a ti, dame la mano!
Dame, noche encendida,
luz, y tú dame, vida,
(pues el viaje es muy largo, el tiempo breve)
más tiempo aún para escalar la nieve
perpetua, donde el sol no tiene velos
ni hay ya «la azul mentira» de los cielos,
sino el glacial vacío, el astro hirsuto,
con sus lenguas de hidrógeno inflamado,
lamiendo la negrura del abismo.
...Y después, el pavor de lo ABSOLUTO,
donde está el INCREADO,
en silencio... ¡mirándose en sí mismo!

viernes, 13 de diciembre de 2019

"¿QUIÉN VENCERÁ?" POEMA DE RUBÉN DARÍO



¿QUIÉN VENCERÁ?

Por Rubén Darío

Moisés: "La mano del Eterno, un día
las orbes creó con poderoso aliento."
Laplace: "¡Mentira! Que este gran portento
del condensado cosmos nacería".

Josué: "Tan sólo a la palabra mía,
detuvo el sol su paso turbulento."
Galileo: "No tiene movimiento."
Yo: "¡Mentía Moisés!... ¡Josué mentía!"

¿Qué confusión es ésta? Lucha eterna
se entabla entre el pasado y el presente.
Humilde aquél, ante éste se posterna...

Éste sucumbe miserablemente...
¡Por fin el dogma expira ante la ciencia!...
¿Quién vencerá?... Responsa la conciencia.

sábado, 30 de noviembre de 2019

URGENCIAS DE UN DIOS POR ENRIQUETA OCHOA






Nacida en Torreón, Coahuila, el 2 de mayo de 1928; fallecida en Ciudad de México, el 1 de diciembre de 2008 fue una destacada poeta contemporánea mexicana.Innovó la poesía con su mixtura única entre pasión y cielo, entre deseo e inocencia, entre mísitica y cotidiana, entre desgarradora y reconfortante. 
Sus obras publicadas son:    Las urgencias de un Dios (1947),     Los himnos del ciego (1969),     Cartas para el hermano (1973),     Testimonio (1978),    El retorno de Electra (1978),     Canción de Moisés (1984),     Bajo el oro de los pequeños trigos (1984),     Antología (1994),     Asaltos a la memoria (2004),     Enriqueta Ochoa para niños, Que me bautice el viento (2004) y  Poesía reunida (2008).





LAS URGENCIAS DE UN DIOS 

Por Enriqueta Ochoa

¡Cuánto girón de cielo prometido
que no puedo creer,
que no logra sitiarme
ni adormecer mi sien
ni incitarme el afán!

No rebusquen más mitos en mis labios.
Soy la furia salvaje de una criatura
abandonada en el monte
sin conocer más padre que el sol que ha requemado mi epidermis
ni más madre que ese lamento gris de tierra
que indefinidamente me derrumba y me levanta.

Una urgencia por Dios toma el vocablo.
¡Lo que nos pasa a veces!
Si cuando niña se me hubiera dicho:
'Ante Dios
afloja la rodilla y baja el rostro',
yo hubiera obedecido.
Pero nadie sopló luces de mitos en mi frente
ni se movió en los nervios de mis actos
(aprendí de mi abuelo a levantar, por mi mano, todas las cosas)
y fui sólo el bárbaro explorador sin ropas
que arañando la piedra se trepaba al risco
para avistar las rutas que indicaba
su brújula de astros y de olores.
Y ahora, cuando alguien me pregunta:
'¿Cuál es tu Dios, tu identidad, y la región que habitas?', digo:
—Mi tierra es la región del embarazo
y yo soy la semilla donde Dios
es el embrión en vísperas.

¡Cuánto pasado para llegar aquí!
Para poder estar de pie junto a las cosas
y decir:
—Mi corazón se espiga frente al mundo
como una inmensa lágrima caliente.
Pasan las madres con sus hijos.
Las parcelas revientan de brotes
y el espacio nutre un retoño
de vibrátiles e inmensas dimensiones.
Ante esto
yo mido la magnitud de mis caderas,
palpo mis carnes, aguzo el oído finamente
y confirmo el hecho:
como ellas yo llevo un fruto en mí.
Pero alguien, no sé quién, salta y me dice:
'Ficticio anunciamiento
en la sorda pulsación de un cuerpo estéril'.
Qué saben ellos
de ese recóndito embrión
urgiendo mi presencia bajo un cielo de ruinas.
Qué saben de ese embarazo antiguo gestando desde siglos
un hijo despatriado que no logra nacer
ni abortar de mi vientre
cuando resbalo y caigo.
Un hijo falsamente robado y bautizado
en el narcotizante vino de un río mitológico
que no acierta a moverse
con la pesada carga que le asignan.
¡Ay del fruto en la entraña
escandalosamente percibido,
voluminosamente titulado,
quebrantando mis huesos al golpe de su peso!
Y antes no eran sus rasgos pronunciados
ni complicado el peso.
Yo recuerdo la niña agilidad
que jugaba con la víscera azul
antes del rapto,
casi en la misma conjunción del lecho:
aquella anunciación difusa y primeriza
de hace siglos,
donde su presencia apenas si brillaba
con párvula intuición de imprecisión y azoro.
Sensible al ruido y diminuto,
sus fugas nos vedaban los contornos
y aún el más sigiloso y descalzo de los pasos
le aguijaba de miedos
precipitándole en una tímida huida de corza repentina.
Pero eso fue ayer. Ayer,
en el tiempo de las primeras brasas.
Hoy todo es distinto.
Sé mi condición de madre
y de Dios su condición de hijo,
de sucesión, rumbo al futuro,
y un desgajado sol de otoños dulces
dilata mi corazón y lo revienta en grito:
¡Mi hijo! ¡Mi hijo!
Con un temblor de voz que supera todas las ternuras.

De blasfemia han tachado mis urgencias.
Dicen que Dios no reirá jamás entre mis labios
ni llorará en la cuenca de mis ojos tristes.
Seré siempre la anónima, la gris, la desterrada
para quien sólo existe por patria
un índice de estragos y de hogueras-
Pero...
Que no me digan nada.
El corazón se exprime en sus lagares
y canta en el ardor de sus heridas,
El mío canta aquí, a la intemperie,
sin fronteras ni códigos caducos,
sin esos cuentos viejos que nos dicen:
'Corrían arcos de luz de arriba abajo
y tatuaban las frentes de distancias'.
Como si el ala oculta no tocara
más arriba del ojo de los vientos.
Yo no puedo alisar fábulas ciegas.
Alguien rompió sus labios pecho adentro
y me enseñó a forjarme desde siempre
una forma de amor recíproca y sencilla.
De aquí que guste la identidad sin límites ni ambages
y use el coloquio fácil y entrañable
con que en el vientre se hablan madre e hijo.
No reparo en lo dicho. Dios es mi inseparable,
mi más íntimo compañero
de juegos y de lágrimas:
el más constante y tierno,
más rebelde y sumiso.
Lo que son las cosas...
Yo sé lo que le espera al canto en que me espigo:
una turba de puños indignados demolerán su forma,
me trizarán a golpes.
Mas yo sabré ubicarme
de nuevo en mi insistencia
sacudida de grillos la cabeza
y destrenzado el pelo hasta las corvas,
porque odio los límites supuestos.
No me conformo con que digan:
'su forma es ésta; vedada otra estructura'.
¡Qué débil consistencia de doctrina!
Recordad que Dios es el espejo
más contradictorio y bifurcado,
acomodado a todas las pupilas.
Yo lo esculpo a mi modo y le doy forma.
¿Cómo pecar con esto?
¿Peca la hembra que proclama al vástago?
¿Peca al decir: se hospeda desde siempre
en la borrasca delirante de mi sangre?
Imposible.
El concebir y el cantar no hay que velarlos.
Hay que danzar con ellos a la luz del día
y a la obsidiana luz de la alta noche.
Yo no puedo evitar mi índole espontánea;
soy una cascada de torsos al desnudo.
Como el niño se da, me doy al viento
desatando mi grito.
Los buenos
me dirán que calle y ceda.
Mas yo que en torno de mi cintura
be puesto un cascabel de mineral rojizo
que a cada paso grita a Dios: ¡Mi hijo!
y establezco mis propios cánones y salmos,
no me dejo llevar
ni me dejo negar
ni escondo la vereda
ni me humillo el rostro
cuando otros le nominan 'Padre', '′Artífice',
ni les digo el origen de mi grito
porque no creerán en la sobrevivencia.
Perece el padre, sobrevive el hijo,
El último es eterno:
llora en el niño antes de hacerlo hombre,
y después y después,
y siempre el hijo despejando el futuro.
dominando horizontes
imperecedero, triunfal,
en la Unidad, en lo Eterno.
¿Por qué ignorar que el mundo
es un cotiledón de fuego
en que Dios va formando su presencia?
Son cosas que no pueden cubrirse.
Miradme aquí cómo al tratar su nombre
danzo en una resurrección
de brasas removidas
y siento sus latidos sonándome en el pecho.
¿Cómo negar al hijo que florece?
No he aprendido a ocultarle
ni a decir que me pesa, aunque me acusen
de agotarme su largo nacimiento.
¿Por qué habría de ser?
Él no me obliga a prescindir de nada.
Su floración es natural y simple
y si bien estos ojos vidriosos se me pierden
tras un vago rumor inaprehensible
y a menudo descanso en el camino
y acaricio su forma por mi vientre.
también puedo agitarme
y retozar a pie descalzo el monte vivo
y hago correr sus pies entre mis piernas
y hundo mis manos en la tierra firme
y bebo el agua corriente de los ríos
y desnudarme al sol.
Y es mejor que mejor,
porque no me gustaría que el que pasara viera
mi cabeza quebrada sobre el pecho,
ni quiero para él un enfermizo rostro
de Dios encajonado
en estancias oscuras y severas.
Quiero que muerda el corazón del mundo,
que sepa del sol,
de los astros, del viento,
de lo grande y lo mínimo.
Quiero en Dios al lujo que creciendo
en plenitud reviente al cerco falso
y destruya las fronteras
y la celda ficticia y demudada
del concepto y la carne.
Lo quiero levantando su imperio al aire libre.
desnudo, limpio, imperturbable y sano,
respirando hondo y fuerte
del aliento rotundo de la tierra.