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sábado, 4 de noviembre de 2017

"DE FUNERALES" POR JULIO TORRI




Este breve relato, a mitad de ruta entre el microcuento y el ensayo jocoso, demuestra la maestría de Julio Torri.



Por Julio Torri

Hoy asistí al entierro de un amigo mío. Me divertí poco, pues el panegirista estuvo muy torpe. Hasta parecía emocionado. Es inquietante el rumbo que lleva la oratoria fúnebre. En nuestros días se adereza un panegírico con lugares comunes sobre la muerte y ¡cosa increíble y absurda! con alabanzas para el difunto. El orador es casi siempre el mejor amigo del muerto, es decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos mueve a risa con sus expresiones sinceras y sus afectos incomprensibles. Lo menos importante en un funeral es el pobre hombre que va en el ataúd. Y mientras las gentes no acepten estas ideas, continuaremos yendo a los entierros con tan pocas probabilidades de divertirnos como a un teatro.

FIN

sábado, 14 de octubre de 2017

"LA ZORRA Y EL LABRADOR" DE ESOPO





Fábula de Esopo

Había un labrador que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daños ocasionales.

Después de mucho intentarlo, pudo al fin cogerla, y buscando vengarse de ella, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.

El animal huyó, pero un dios condujo a la zorra hacia los campos que cultivaba aquel hombre.

Esa era la estación cuando ya se alistaba la recolección del producto y el labrador siguiendo a la raposa, contempló llorando, cómo al escapar ella entre sus campos, se quemaba toda su siembra.

Moraleja:
Procura ser comprensivo, pues siempre el mal que generamos, tarde o temprano se regresa en contra nuestra o de nuestra heredad.

jueves, 28 de septiembre de 2017

“AMOR PLATÓNICO” DE WALTER BENJAMIN





“AMOR PLATÓNICO”

Por Walter Benjamin

La naturaleza y el tipo de un amor se perfilan rigurosamente en el destino que ese amor prepara al nombre y al apellido. El matrimonio, que quita a la mujer su apellido original para poner en su lugar el del marido, tampoco deja intacto su nombre de pila —lo cual vale para casi toda aproximación sexual. Lo envuelve, lo cerca con apelativos cariñosos bajo los cuales es frecuente que no vuelva ya a aparecer más durante años, decenios. Al matrimonio en este amplio sentido se opone el amor platónico —y es así solamente como puede éste determinarse de veras, en el destino del nombre, no en el del cuerpo— con su único auténtico, único relevante sentido: como amor que no satisface en el nombre su deseo, sino que ama a la amada en su nombre, que en su nombre la posee y en su nombre la mima. Que guarde intacto, que proteja el nombre de la amada, es la sola expresión verdadera de la tensión, de la inclinación a la lejanía que se llama amor platónico. Para él la existencia de la amada procede, como rayos desde un núcleo incandescente, del nombre, y de éste procede incluso la obra del amante. Y así la Divina Comedia no es otra cosa que el aura en torno al nombre de Beatrice: la exposición más poderosa de que todas las fuerzas y figuras del cosmos proceden del nombre que surge a salvo del amor.

(En Discursos interrumpidos).